Biblioteca del IES Castillo de Luna

Ramón Martín-Arroyo

“Canto de mí mismo” de Whitman

marzo 26th, 2019

whitman

 

Os ofrecemos el inicio del “Canto de mí mismo”, que aparece en Hojas de hierba.

El hablante en el poema “vaga” y observa “una brizna de hierba estival” y el poema entero se genera en ese acto. Pensando en la tierra en que él creció y la de sus antepasados, se da cuenta de que cada hoja de hierba es un signo de transferencia, como la hierba que crece de las tumbas, como los átomos de los muertos surgen de la tierra y ahora le proveen la voz, formando la lengua que cantará su pasado (su órgano de vocalización está literalmente conformado por los átomos de la tierra en la que y sobre la que canta). Así el  “Canto de mí mismo” nos inicia en lo que el poeta llama “un viaje perpetuo,” que se convierte en una narrativa de escape para todos los lectores del poema, que necesitan liberarse de todas las creencias esclavizantes y posesiones que impiden el crecimiento individual, que necesitan poner “Credos y escuelas en suspenso” con el riesgo de un viaje que nos llevará más allá de las nociones preconcebidas de “bien” y “mal”, un viaje que nos permitirá enfrentar la “energía original” de la naturaleza no controlada, naturaleza liberada de las restricciones que a todos nos han enseñado a ponerle.

En la página Whitmanweb de la universidad de Iowa, nos explican por qué este canto es un “viaje perpetuo” para los lectores del poema.

Si queréis leer la obra completa, además de en nuestra biblioteca, podéis encontrarla online en la página de la Biblioteca Virtual Universal.

ME CELEBRO y me canto,
Y lo que me atribuyo también atribuíoslo vosotros,
Pues cada átomo mío también os pertenece a vosotros.

Vago e invito a mi alma,
Huelgo y vago contemplando una brizna de hierba estival.

Mi lengua, cada átomo de mi sangre, emanados de esta tierra, de este aire,
Nacido aquí de padres nacidos aquí, cuyos abuelos y bisabuelos también nacieron aquí,
Yo, a los treinta y siete años de edad, en perfecta salud comienzo a cantar,
Con la esperanza de continuar hasta la muerte.

Que guarden silencio los credos y las escuelas,
Que retrocedan un rato, consciente de lo que son, nunca olvidados;
Guardo, para bien o mal, permito a hablar a todos los azares
La desenfrenada Naturaleza con su energía original.

(“Canto de mí mismo 1″, Hojas de hierba, Walt Whitman)

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